1. Pasa una consulta médica. Aunque es un deporte de bajo impacto, es necesario conocer cuál es tu estado de salud actual.
2. Fíjate en los frenos. Antes de salir a manejar, debes revisar que los frenos funcionen correctamente y que las llantas tengan la presión de aire ideal.
3. Come antes. Tu última comida debe ser por lo menos dos horas antes de manejar, para no interferir con el proceso de digestión. Además, sería bueno que, adicionalmente a tu botella de agua o bebida hidratante, lleves una fruta para el camino.
4. Cuídate en el trayecto. Si vas con varias personas, no hagas movimientos bruscos para evitar una caída en grupo. Si manejas sola, tampoco vayas a una velocidad muy alta en calles demasiado transitadas.
5. Cuida tu bici. Para que se mantenga en perfecto estado, debes guardarla y limpiarla. Tenla en un lugar cerrado para evitar que la humedad del ambiente oxide sus piezas. Para limpiarla, usa agua con un poco de detergente. Al terminar, echa aceite especial para bicicleta a todos los engranajes (piñones, cadena, resorte de frenos, etc.). Aséala por lo menos una vez a la semana y, una vez al mes, llévala a un taller de bicicletas para que le hagan un mantenimiento general.
6. Los cambios están para ayudarte. El sistema de cambios de velocidades te servirá para poder pasar sin problemas por diferentes tipos de terrenos. Acostúmbrate a usarlo. Si vas de subida, necesitas un cambio suave y ligero que le permita a tus piernas moverse fácilmente para vencer el obstáculo. Para terrenos planos necesitas cambios fuertes.


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